Este domingo ha entrado en vigor la nueva Ley de Crédito Inmobiliario, que después de tres años de negociaciones introduce una serie de cambios en la contratación de los préstamos para vivienda.

Se aplica a contratos de préstamos hipotecarios cuyo prestatario sea persona física y la hipoteca recaiga sobre inmuebles de uso residencial. También cuando la finalidad del préstamo sea adquirir o conservar derechos de propiedad sobre terrenos o inmuebles construidos o por construir siempre y cuando el prestatario, el fiador o garante sea un consumidor».

Si el consumidor no ha cerrado el contrato, y tras la instrucción dada por el Ministerio de Justicia el pasado viernes, sólo podrán formalizarse con efectos de la normativa anterior los contratos en los que se haya acreditado que el prestatario ha aceptado la oferta vinculante sin modificaciones antes de esa fecha.

Si no se acredita el acuerdo previo, se aplicará la nueva normativa y será necesario el otorgamiento del acta notarial de información previa.

La norma establece una serie de limitaciones para la concesión del préstamo para elevar las garantías del cliente.

Será obligatorio para el prestamista consultar el historial crediticio del cliente en la Central de Información de Riesgos del Banco de España.

El banco deberá remitir al cliente su contrato 10 días antes de la firma para que realice una análisis exhaustivo.

El notario, deberá dar fe de que los bancos han entregado la documentación precontractual con 10 días de antelación a la firma, que se ha prestado asesoramiento e información individualizada sobre las cláusulas contenidas y que el cliente entiende todos los aspectos-

Otra de las novedades es la prohibición de las controvertidas cláusulas suelo en su artículo 21.3, y la prohibición expresa de la obligación de contratar productos vinculados como seguros de hogar, planes de pensiones, etc.

La nueva ley también limita las comisiones por amortización anticipada del crédito con niveles máximos.

En el caso de hipotecas a tipo variable, la comisión será como máximo del 0,25% del capital amortizado en los tres primeros años y del 0,15% durante el resto de su vida; para hipotecas a tipo fijo, la comisión máxima será del 2% en los diez primeros años y del 1,5% en el resto del crédito.

Otro cambio significativo introducido por la ley es la variación de las comisiones de amortización anticipada.

La llamada comisión o compensación por amortización anticipada, ya sea parcial o total, se abarata.

Además, solo se puede cobrar si al banco se le genera una pérdida financiera.

Los límites son distintos dependiendo de si la hipoteca es variable o fija:

En una hipoteca variable, la comisión máxima puede ser una de estas dos opciones (a pactar entre banco y cliente): 0,25% solo durante los primeros tres años de vida del contrato, y 0,15% solo durante los primeros cinco años del plazo del préstamo.

Pasados esos tres o cinco años, la comisión es del 0%

En un préstamo con interes fijo, la compensación puede alcanzar los siguientes límites:

2% durante los primeros 10 años.

1,5% durante el resto del plazo.

Lo más mediático de la Ley reguladora de los Contratos de Crédito Inmobiliario es el nuevo reparto de los gastos de constitución de las hipotecas, es decir, de aquellos que hay que abonar por la escrituración y registro del préstamo.

A partir de este domingo, los bancos se harán cargo de los gastos de notaría, registro, gestoría y del Impuesto de Actos Jurídicos Documentados. El cliente, por su parte, sólo tendrá que asumir los costes de tasación.

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