Desde Consumidores AL-ANDALUS MALAGA venimos observando una proliferación en los últimos años de un tipo de ventas, las cuales se realizan entre los consumidores y un comercio en un lugar distinto a la sede de la empresa (por ejemplo, en una reunión en un hotel, en una excursión preparada ex profeso para efectuar la venta, en la vivienda o en el puesto de trabajo del consumidor, etc.

Son ventas fuera de establecimiento mercantil en las que el consumidor se haya más desprotegido, ya que no ve el producto que está comprando, en muchos casos se omite el derecho de desistimiento por parte de la empresa, y no se le facilita la información obligatoria por ley.

Las ventas a domicilio (a puerta fría o puerta a puerta) o por teléfono pueden llevar en ocasiones a prácticas desleales que conduzcan al consumidor a firmar contratos indeseados o no reflexivos o que caigan en fraudes, engaños y abusos.

Es por ello, por lo que han de tenerse en cuenta una serie de premisas:

-Información previa al contrato

Antes de la firma del contrato, el consumidor debe recibir en papel o, si estuviera de acuerdo, en un soporte duradero (SMS, correo electrónico, etc.), al menos, la siguiente información:

  • Identidad y dirección del establecimiento del empresario, número de teléfono, fax y correo electrónico. Sin estos datos luego no podremos reclamar.

  • Características del producto o servicio.

  • Precio total, incluidos los impuestos, tasas y, en su caso, los gastos adicionales de transporte o entrega.

  • Forma de pago, fecha y modalidades de entrega o ejecución.

  • Información sobre las condiciones, el plazo y el procedimiento para ejercer el derecho de desistimiento, indicando quién asume los gastos de la devolución.

  • Información sobre garantías (el plazo mínimo legal es de dos años) y servicios postventa.

Por lo que respecta al contrato, debe formalizarse por escrito y, una vez firmado, el vendedor debe entregar al consumidor una copia o confirmación en papel, o en otro soporte duradero, de que el contrato se ha celebrado.

El contrato debe incluir un formulario de desistimiento con el que el consumidor puede anular el contrato sin necesidad de justificación y sin penalización. Los contratos celebrados fuera de establecimiento no pueden incluir cláusulas que obliguen al consumidor a renunciar a ese derecho.

El consumidor dispone de un plazo de14 días naturales para desistir, desde que recibe el producto o desde que firma el contrato de prestación de servicios.

Si bien la revocación puede hacerse de cualquier forma (siempre que se acredite su envío, por ejemplo a través de telegrama o burofax), se aconseja el uso del documento de renuncia que tiene que venir junto al contrato donde se indica el nombre y la dirección de la persona a quien debe enviarse, así como los datos sobre la identificación del contrato y de las partes contratantes, ya que si lo hacemos por teléfono, como pasa a veces, nos van a intentar disuadir o entretenernos para que trascurra el plazo previsto, además de que no vamos a tener prueba alguna que demuestre que desistimos en el plazo de los 14 días.

Si el empresario no informa correctamente y no aporta la documentación sobre el derecho de desistimiento, el plazo del que dispone el consumidor para ejercerlo se amplía a 12 meses, a contar desde la fecha en que se entregó el producto o, si se trata de una prestación de servicios, desde el día que se celebró el contrato. Si el consumidor recibe la información y la documentación a lo largo de esos 12 meses, el plazo de 14 días para renunciar empieza a contar desde ese momento.

Además es importante que sepamos que si se desiste de un contrato para el que se ha solicitado financiación mediante un crédito (ya sea concedido por el mismo comercio o por una financiera con el acuerdo con éste), el desistimiento del contrato también implica la cancelación del crédito sin ninguna penalización.

Para cualquier consulta o reclamación acude a nosotros en infórmate en el teléfono 952 21 35 40 y en la dirección de correo electrónico malaga@fed-alandalus.es