Si bien es cierto, que las aerolíneas están esforzándose por mejorar los sistemas de rastreo de equipaje de sus clientes, los fallos humanos y de sistema siguen produciéndose. Por ello si nuestras vacaciones se ven truncadas por la pérdida de nuestro equipaje, ¿Qué podemos hacer?.

En primer lugar, hemos de destacar que las aerolíneas son responsables por la pérdida, deterioro o retraso del equipaje que esté bajo su custodia.

En caso de que seamos víctimas de alguna de estas incidencias, lo primero que tenemos que hacer es solicitar el Parte de Irregularidad de Equipaje (PIR), Property Irregularity Report en inglés—, en el mostrador de la aerolínea o de la entidad gestora del aeropuerto. Es muy importante pedirlo y cumplimentarlo antes de salir del aeródromo, para dejar constancia de que el percance se ha provocado mientras la maleta estaba en mano de la compañía aérea y no una vez que el pasajero haya abandonado la terminal. Nos quedaremos con una copia del PIR y la aerolínea con otro ejemplar del documento, que deberemos adjuntar a la reclamación que presentemos a la aerolínea.

-Plazos.

Es importante tener en cuenta que la reclamación debe ser formal y presentada por escrito a la compañía aérea.

Los plazos van a variar en función de la incidencia que tengamos que reclamar:

En caso de daño el pasajero tiene siete días desde la fecha de recepción de la maleta;

-si se trata de retraso, el límite son 21 días. Si la valija sigue sin aparecer, a partir del vigésimo primer día se considera extraviada y habrá que interponer otra reclamación a la aerolínea, esta vez por pérdida de equipaje.

Si es un defecto la compañía suele pedir la factura de compra de la maleta y las fotos de la parte dañada. A veces también exigen un parte de irreparabilidad, que puede ser hecho por el vendedor del equipaje o por un zapatero que arregle bolsos y que sirve para decir que la maleta es inservible.

Si se trata de pérdida de equipaje, resulta de aplicación lo dispuesto en el artículo 17 del Convenio de Montreal. Con relación a los daños, el artículo 17.2 del Convenio dispone:

«El transportista es responsable del daño causado en caso de destrucción, pérdida o avería del equipaje facturado por la sola razón de que el hecho que causó la destrucción, pérdida o avería se haya producido a bordo de la aeronave o durante cualquier período en que el equipaje facturado se hallase bajo la custodia del transportista. «

La responsabilidad máxima de la compañía en concepto de indemnización no puede superar los 1.131 derechos especiales de giro (DEG), una unidad que fluctúa diariamente y que se corresponde a una media entre diferentes divisas, cuyo valor establece el Fondo Monetario Internacional y que se puede consultar en la página del Banco de España. Esta cuantía, algo más de 1.000 euros, cubre tanto el daño provocado como los eventuales gastos —que habrá que justificar conservando tiques y facturas—en el que tuvo que incurrir el pasajero, por ejemplo, en caso de retraso en la entrega del equipaje.

Si consideramos que el valor de nuestras pertenencias es superior a los 1.131 DEG es recomendable hacer una Declaración Especial de Valor, un inventario del contenido de nuestra maleta que será revisado por un miembro de la compañía aérea.

Este trámite se suele hacer en el mostrador de la aerolínea a la hora de facturar, pero es aconsejable consultar en la web de cada compañía los detalles para solicitar el servicio, ya que cada aerolínea fija un techo máximo para declarar. La declaración tiene un coste para el usuario, dependiendo de la compañía, y suele ser un porcentaje sobre el valor declarado, aunque las tarifas varían notablemente (desde el 5 por 1000 hasta el 15%).

Para cualquier consulta o reclamación, acude a nosotros e infórmate en el teléfono 952 21 35 40 y en la dirección de correo electrónico: malaga@fed-alandalus.es