Se consideran juguetes todos aquellos productos o materiales que, aunque no hayan sido concebidos exclusivamente para jugar, puedan ser utilizados como juego por niños menores de 14 años.

Como recomendación general, es fundamental que los padres presten mucha atención a la hora de elegir un juguete o juego, ya que si un niño utiliza un objeto pensado para una edad superior podría sufrir accidentes.

También es muy importante utilizar siempre ese juguete para la utilidad que tiene, y no con otro objetivo. Los padres no deben olvidar nunca su responsabilidad de vigilar a sus hijos cuando juegan.

Todos los juguetes deben llevar de forma visible, legible, permanente y en castellano las siguientes inscripciones:

  • Marcado CE.

  • Nombre y/o razón social y/o marca.

  • Dirección del fabricante o de su representante oficial o del importador.

  • Número de lote, serie o modelo.

  • Indicación de conservar los datos del etiquetado.

  • Advertencias para evitar riesgos en su uso y manejo.

  • Advertencia «No debe utilizarse por niños mayores de 36 meses», cuando sean juguetes que, debido a su construcción o diseño, no son convenientes para niños mayores de 3 años.

  • Rango de edad para la utilización, si el juguete así lo requiere.

  • Advertencias sobre los riesgos que puede tener el uso del juguete y la forma de evitarlos.

  • Instrucciones de uso, si son necesarias por el tipo de juguete, siempre en castellano, aunque se pueden incluir también en otra lengua.

Para que los juguetes sean lo suficientemente seguros deben cumplir, a grandes rasgos, con los siguientes requisitos:

  • Tener la suficiente resistencia para que no puedan romperse en partes pequeñas que podrían ser ingeridas por el niño. Si el juguete está compuesto de diferentes piezas pequeñas, deben estar suficientemente sujetas para no desprenderse, sobre todo en juguetes destinados a menores de 36 meses.

  • Estar perfectamente protegidos para que no queden al descubierto bordes o puntas cortantes. Si esos bordes o las puntas cortantes son imprescindibles para el funcionamiento del juguete, solo se podrán utilizar en juguetes destinados a mayores de 36 meses.

  • Estar fabricados con materiales que no se quemen al estar expuestos a una llama o chispa.

  • Estar diseñados y fabricados por materiales que puedan limpiarse.

  • Los que se distribuyen con alimentos (en cereales, bolsas de patatas…), tener unas dimensiones que impidan al niño tragarlo, e ir en un envoltorio propio. Están prohibidos los que van sólidamente unidos a un alimento y no se llega a ellos hasta que se consume por completo (helados, piruletas…).

  • Si llevan pilas, deben estar situadas en un espacio cerrado, que solo se pueda abrir con ayuda de una herramienta.

Con respecto al periodo de garantía de los juguetes, según recoge el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, es de dos años desde la entrega. El vendedor debe responder de las faltas de conformidad que se manifiesten en este plazo.

Salvo prueba en contrario, se presumirá que las faltas de conformidad que se manifiesten en los seis meses posteriores a la entrega ya existían cuando el artículo se entregó, excepto cuando esta presunción sea incompatible con la naturaleza del bien o la índole de la falta de conformidad. Salvo prueba en contrario, la entrega se entiende hecha en el día que figure en la factura o tique de compra, o en el albarán de entrega correspondiente si éste fuera posterior.

Reclamaciones

En caso de que consideres que has sido objeto de algún tipo de abuso, solicita una hoja de reclamaciones en el establecimiento donde hayas realizado la compra.

Para cualquier consulta o reclamación, contacta con nosotros en el teléfono 952 21 35 40 y en la dirección de correo electrónico malaga@fed-alandalus.es.