Cada día consumimos más energía. Todas y cada una de las actividades que realizamos consume energía:, comer, viajar en tren o en autobús, iluminar el salón de casa, encender el ordenador, escribir en un papel, etc.

Gastamos energía en satisfacer unas necesidades y, una vez éstas están satisfechas, nos creamos necesidades nuevas que nos llevan a consumir más energía.

En la sociedad en la que vivimos consumismo y derroche energético van unidos, experimentando la demanda de energía un fuerte incremento, debido al desarrollo económico, al aumento de la renta de sus habitantes y por tanto de su consumo.

“La energía es el motor del planeta, imprescindible para cualquier actividad, pero también es la causa de una gran parte de sus más graves problemas ambientales.”

Ya nadie pone en duda los estudios que demuestran que la relación entre nuestro consumo de recursos energéticos y el Cambio Climático. Las emisiones contaminantes que producen estos combustibles están afectando gravemente a la atmósfera y al clima del planeta.

Ante este planteamiento y esta visión de futuro, es necesario un cambio en el modelo de consumo energético de la sociedad a nivel planetario: un modelo basado en la reducción del consumo y en la eficiencia energética (evitando el derroche de energía), en la sustitución de los combustibles fósiles por las fuentes de energía renovables no contaminantes y en un reparto equitativo de acceso a los recursos energéticos.

Pero, ¿Que podemos hacer las personas consumidoras?. Por ejemplo contribuye a una movilidad sostenible.

El consumo responsable va unido a la idea de movilidad limpia, esto es ,apostar por disminuir el uso del transporte privado en favor del público y de otros tipos de transporte no contaminantes como la bicicleta o el ir a pie, que al mismo tiempo, son medios de moverse más saludables.

Los principales objetivos de la movilidad sostenible son: reducir el consumo de energía, las emisiones y la contaminación acústica producidas por los medios de transporte, asegurar la seguridad de los transeúntes y “peatonalizar” las calles.

La “movilidad sostenible” debe convertirse en una meta útil para todos y todas. En torno a un tercio de los desplazamientos en coche que se realizan diariamente son de menos de 2 kilómetros, por lo que podrían hacerse a pie o a través de otro medio no contaminante.

Como ejemplo de acciones de organismos públicos a favor de la movilidad sostenible están las iniciativas promovidas por el Excmo Ayuntamiento de Málaga tales como la “Semana Europea de la Movilidad” que incluye la celebración del “Día sin coches,” con el objeto de animar a los ciudadanos a que se conciencien de la necesidad de un transporte urbano sostenible y la necesidad de reducir el uso del vehículo privado.

A continuación se proponen consejos para aprender a moverse de la forma más sostenible posible.

-Utiliza el transporte público en lugar del coche. Un autobús se moviliza tenga dos pasajeros o cincuenta en su interior, de modo que si utilizamos el autobús, estaremos amortizando las emisiones del vehículo, reduciendo la emisiones que produciríamos si fuésemos en vehículo privado y los niveles de ruido en las ciudades.

– Evita el uso de la calefacción y el aire acondicionado en tu vehículo; consumen mucha energía y utilizan gases muy dañinos para la capa de ozono y el clima.

– Se puede ahorrar combustible y reducir emisiones conduciendo a una velocidad moderada.

-Comparte tu vehículo y tu recorrido. Si usas el coche, intenta compartir los desplazamientos con personas que vayan a hacer un recorrido similar al tuyo.

Así, evitarás las emisiones que supondrían que esas personas utilizaran su vehículo de forma individual.

Esta Campaña se realiza con en colaboración con la Sección de Consumo del Exmo Ayuntamiento de Málaga.