Es  práctica habitual de los bancos  imponer junto  a la contratación del préstamo hipotecario un gran número de otros productos si queremos acceder a determinadas condiciones de financiación.

En una economía en recuperación como la nuestra, las entidades bancarias batallan por hacerse con una demanda creciente que incremente sus volúmenes de negocio, para compensar el lastre que supone el escenario actual de bajos tipos de interés.

Pero la competencia en este escenario también está obligando al sector a exprimir los intereses que cobra por estos préstamos.

Aun así, las personas consumidoras se están encontrando con muchas entidades bancarias que están exigiendo para compensar los riesgos de sus ofertas hipotecarias condiciones que suponen una mayor vinculación de los clientes.

Algunos exigen contratar una cuenta nómina o contratar un seguro de vida por el 100% del capital del préstamo o aperturar un plan de pensiones con una aportación mínima mensual y contratar tarjetas de débito y crédito.

A todo ello, sumamos la exigencia de una comisión de apertura que se liquida el día de la formalización del préstamo, que suele oscilar entre el 0,50% y el 2% del capital de la hipoteca, lo que hace que se encarezca notablemente para las persona consumidoras finalmente la asunción del préstamo, suponiendo un sobrecoste sobre los tipos inicialmente ofertados por el banco para captar nuestra atención. Comisión que ha sido declarada abusiva por los tribunales de justicia en innumerables sentencias.

Sin embargo, la disposición a contratar del consumidor se focaliza hacia un producto principal y específico, el préstamo hipotecario, que es el que desea contratar.

Con lo cual, la capacidad negociadora de la persona consumidora queda mermada al no hallarse preparado para afrontar la negociación de otros productos que de forma sorpresiva se le ofrecen, en la mayoría de los casos, en el momento de la firma de la escritura, y cuya naturaleza resulta completamente distinta a su objetivo principal.

La mayoría de las entidades asigna a cada producto contratado una bonificación en el tipo de interés, de tal forma que si los clientes rechazan o comunican a la entidad durante la vigencia del préstamo que no desean continuar con el seguro de vida o con una tarjeta concreta, el banco incrementa el tipo de interés nominal, incrementándose la cuota mensual.

Sin embargo, desde Consumidores AL-ANDALUS Málaga informamos que la contratación de productos accesorios cuando firmamos un préstamo hipotecario no es obligatoria.

De hecho el artículo 3 de la Orden   EHA/2899/2011, de 28 de octubre, de transparencia y protección del cliente de servicios bancarios establece que sólo podrán percibirse comisiones o repercutirse gastos por servicios solicitados en firme o aceptados expresamente por un cliente y siempre que respondan a servicios efectivamente prestados o gastos habidos. 

Si tienes cualquier consulta o reclamación  sobre este tema envíanos un correo a la dirección: malaga@fed-alandalus.es o llámanos al teléfono 952 21 35 40.